Deporte mata
Todo deporte que vaya más allá del parchís o el ajedrez es violencia. Suelo decirlo en broma, pero muy en serio. Violencia contra el rival o contra uno mismo, qué más da (la violencia contra el propio cuerpo la condena también el Quinto Mandamiento); en los dos casos hay delito o insensatez. Víctimas sobran, en todos los deportes, todos, desde los bolos al boxeo, del ciclismo al alpinismo, del esquí a las carreras, del hockey al rugby. La última víctima nos conmociona, ese jugador del Tenerife al que le vino volando por el aire un portero como un armario reventándole el pecho de un rodillazo ¿criminal? (quieren acusarle de homicidio involuntario; sobran jueces en barras, papeles y tertulias). Habrá que ponerse también en su lugar, ya que alguno le ha grapado a la oreja como un crotal su condición de asesino. Él mismo se martirizará de por vida. Y le esperan además hasta su muerte miradas que serán una sentencia sin posible apelación. Cuando el deporte deja de ser juego y fija como objetivo el triunfo a toda costa o la superación como orgullo, las armas para conseguirlo pueden volverse fatales: un puño, un stick, una velocidad extrema, una jabalina, una patada, un trapecio sin red, una piragua temeraria, una tabla de surf, una caída absurda, un skate suicida, un corazón al límite... hasta el plácido senderismo sortea barrancos mortales o peñascas desprendidas que buscan el daño, igual que el nadar ahogamientos. Después dicen que el deporte es salud. Sin duda, es incontestable el beneficio que comporta el ejercicio físico, el tallar músculo o bajar tripa. Aunque también debe uno preguntarse y sacar conclusiones: ¿Conoces un sólo animal entre la extensísima fauna silvestre, tan sólo uno, que haga deporte?, ¿le cabe algún otro esfuerzo a una gacela o una tórtola que no se lo exija el comer o el no ser comido?... Otrosí: ¿qué sentido tiene que corras hasta allí para volver acá si ya estabas aquí?... Será salud el deporte, pero cuando lo hacen negocio, espectáculo o comercio, los que ahí pitan no muestran deportividad ninguna obsesionados porque sólo el dinero, su dinero, llegue el primero a la meta, tú.