MEA CULPA
Mea culpa. Cuánto me arrepiento de no haber estudiado, de no haberme formado en alguna profesión para la cual seguramente hubiera estado capacitada de sobra como la que más, pero las circunstancias de la vida no me han sido favorables en ese sentido y lo que hoy tengo ha sido a base de sudores, esfuerzos físicos y sacrificios. Pero no descarto estudiar sea con la edad que sea, es una cuenta pendiente que tengo conmigo misma y la llevaré a cabo. Mujer, mayor de cuarenta, busca trabajo, parece el titulo de una película. Y es que sin formación hoy por hoy es imposible acceder a un puesto de trabajo medianamente decente y para colmo, la crisis, ni a mil eurista se llega, son sueldos irrisorios a cambio de montones de horas y duros trabajos. Pues esa es la lucha de muchos padres, ¿Cómo se hace para que esto lo entienda un adolescente? Un adolescente que estás viendo que no aprovecha su tiempo como estudiante, que lo pierde sin absorber los conocimientos tan preciosos que están al alcance de su mano y que por pereza seguramente, y sin darse cuenta del daño que realmente se está haciendo a si mismo, no escucha lo que tantas veces se le llega a repetir, por su bien. Es sentirse como en un sueño, en el que ves el mal y quieres correr, pero no te mueves del sitio, es un sentimiento de impotencia, de rabia y de pena dolorosamente mezclados. Como intento de explicación nos dicen que es falta de madurez, que son inteligentes pero tienen que despertar, y quieres ponerle clases particulares y ayudas, pero que al final te das cuenta de que quienes tienen que querer son ellos y que todo lo que puedes hacer es no bajar la guardia y esperar que un buen día maduren y decidan aprovechar la oportunidad que se les brinda y que no tienen ni idea de lo importante que es. En esa tesitura, imagino que nos movemos muchos padres, ya que nadie nos enseña a serlo, inventando formulas para animar e ilusionar o teniendo que hacer el papel de malos, castigando. Pero es que hay veces que ni con eso se consigue la reacción, y meditas hasta qué punto merece la pena llenarle la vida de castigos, y piensas, que todo el mundo no sirve para estudiar… Por otro lado piensas que en este mundo tiene que haber personas que ejerzan todo tipo de profesiones, y que aunque te gustaría que fuera una profesión de las que no necesiten esfuerzo físico, tampoco a ti se te ha caído ningún pedazo de tu cuerpo por trabajar así. En fin, queremos lo mejor para nuestros hijos, que su futuro sea más fácil de como ha sido el nuestro, queremos que tengan más posibilidades, que no les falte de nada y en eso es en lo que fallamos. Tienen de todo, y no saben apreciar la satisfacción y el sabor de la recompensa tras el esfuerzo. Quizá haya que dejar que se den cuenta por si mismos, sin estar excesivamente encima, de que su vida va a depender exclusivamente de lo que ellos quieran hacer con ella, añadiendo a ello, ingredientes como consejos, disciplina, cariño y esperando que tengan algo de suerte también. Asun Jiménez Colón.