ALGO NO FUNCIONA EN LA PISCINA DE EL EGIDO
ALGO NO FUNCIONA EN LA PISCINA DE EL EGIDO: No hace ni un mes que la monitora responsable del curso de natación de mi hijo de cuatro años se olvidó de él, y al finalizar la clase se fue, dejando al niño sólo en el vestuario. En el vestuario de hombres de una piscina pública. Afortunadamente el niño no estuvo más de unos segundos a solas, aunque fuesen los suficientes para que me lo encontrase llorando. No sé si hace falta analizar en detalle las connotaciones de este error. Pero es un fallo demasiado grave para dejarlo pasar por alto puesto que hoy se le olvida entregar a un niño a su padre y mañana se le puede despistar otro niño por ejemplo dentro del agua. Tampoco hay que ser muy imaginativo para pensar que un niño sólo en un lugar así puede tener la desgracia de toparse con un desalmado … La cuestión fue que pedí el nombre de la monitora y escribí una hoja de reclamaciones. Ahí quedó todo hasta que hoy me cuentan los padres del nuevo curso que las monitoras les han reunido a todos y les ha legislado cómo debe ser la entrega y recogida de los niños, dando a entender que "no son responsabilidad de ellas los niños cuyos padres no estén a recogerlos a su hora. En las escuelas de negocios se enseña esta máxima "una crítica es el mejor regalo"… todo aquél que regente un negocio y reciba una crítica sincera ,si es un buen profesional, se muestra proactivo, asimila dicha crítica y pone los medios para solucionar el error. El mal profesional se muestra en cambio "reactivo", piensa que sólo él tiene razón y que la crítica sólo está ahí para fastidiarle… naturalmente se vengará en cuanto pueda y volverá a repetir el error… En las escuelas de negocios te recuerdan que un cliente es algo muy valioso y que, por lo general, siempre tiene la razón… Me da la sensación que la coordinadora del curso, la que habló con los padres, no ha pisado una escuela de negocios en su vida y por desgracia parece que hay gente de su entorno profesional que la apoya en su actitud ciega y prepotente… Estamos hablando de niños de tres y cuatro años y cuando se es educador de niños de esas edades no cabe absolutamente frases del estilo de "No me hago responsable de…" Pero es más, esta chica no cree que los papás que llevamos a nuestros hijos a los cursos municipales seamos sus clientes. Segundo grave error: Si que somos tus clientes porque tu sueldo sale de los precios públicos que pagamos en concepto de cuota de curso de natación además de los impuestos que también pagamos , sin olvidar que hacemos cada trimestre tres o cuatro horas de colas para inscribir a nuestros hijos en estos cursillos. Pues sí, somos tus clientes y por lo tanto los que te pagan el sueldo y por tanto nos debes un respeto y no puedes hablarnos con esa soberbia. Tu obligación es cuidar de nuestros hijos y enseñarles a nadar y por cierto, exactamente en éste orden de importancia. El error fundamental a corregir es que no se "despiste" ningún niño. En estos cursos suelen asistir grupos de unos quince niños. A su cuidado hay tres monitoras, eso nos da a cinco niños por monitora. ¿es tan difícil que no se les pierda ninguno? Creo que no. Creo que esto es algo que todos los padres debemos exigir. En cambio ellas no han asumido el error, ni han soportado la crítica… su única medida es librarse de la responsabilidad traspasándola a los padres. Desconozco si la dirección de la piscina de El Egido conoce esta actitud pero como padre la veo muy peligrosa además de muy desagradable. Poneos en mi lugar, llegáis a recoger a vuestro hijo de 3 o 4 años y en lugar de encontrarlo de la mano de la monitora lo encontráis llorando en el pasillo de los vestuarios. Y luego te enteras de que no han puesto ninguna medida para evitar caer en el mismo error excepto advertencias sobre la puntualidad de los padres. Naturalmente yo no pongo a mi hijo en manos de alguien así nunca más. Además, por si alguien duda de mi conocimiento de la materia, quiero añadir que yo soy nadador de toda la vida, en su día competí, he realizado una decena de cursos y estoy más que satisfecho con el trato recibido de todos los monitores que he conocido excepto de estos últimos de El Egido. Además he sido monitor y coordinador juvenil, educador e instructor de esquí y escalada, o sea que sé perfectamente de lo que hablo en materia de responsabilidad en actividades con niños. Y si no, que cualquier padre que lleve a su hijo a la piscina de El Egido piense qué pasaría si ante cualquier imprevisto llegase tarde a recogerle … de nuevo la voz atiplada y recia de la monitora suena en mi cabeza … "y yo no me hago responsable de los niños cuyos padres no estén a recogerlos a su hora"… ¡Genial!