Nuestros montes y pueblos amenazados
Vivo en un pueblo de la provincia de León y tengo un negocio de turismo rural. Para conseguir ponerlo en marcha aportamos la documentación que nos solicitaron y pagamos las tasas y licencias a las administraciones correspondientes, Ayuntamiento y Junta de Castilla y León. Nos dieron una subvención y para cobrarla tuvimos que justificar la inversión y los puestos de trabajo que se requerían. A día de hoy pagamos los impuestos, Seguridad Social, hacemos declaración de IVA, IRPF, pagamos las tasas de basura y reciclaje, la contribución… Para que nuestra casa tenga visitantes contamos con que tenemos un entorno natural y un patrimonio cultural que se está viendo amenazado por la actuación de los ganaderos de la zona con el beneplácito de la Junta de Castilla y León. Hay ganado que anda suelto por el pueblo y ensucian y estropean lavaderos, fuentes, calles, potros de herrar… Vagan sin control por las fincas, tirando las paredes de los prados, paredes de piedra seca construidas hace siglos, arrancando los portillos y estropeando los caminos. Por no hablar del monte, por el que campan a sus anchas, no respetan límites y tiran reses muertas a los arroyos. Estos señores ganaderos en ocasiones no tienen las vacas saneadas y no pagan las licencias a las Juntas Vecinales que son las administradoras de los montes, las Juntas Vecinales no tienen medios para hacerles pagar y la Junta de Castilla y León se lava las manos. Los guardias del monte denuncian y en la Junta no les dan respuesta a esas denuncias. Los vecinos del pueblo protestan y o son ignorados o amenazados. Sin embargo, ellos siguen cobrando subvenciones. Este dinero que no pagan por usar los montes de utilidad pública nos lo están robando a todos, igual que si nosotros en nuestro negocio no declaramos a Hacienda o no pagamos a la Seguridad Social. Las Juntas Vecinales tienen un presupuesto anual tan exiguo que a veces es inexistente y si estos señores que se están lucrando de los montes no pagan su cuota nos están privando a todos de disponer de un dinero para mejoras en el monte y en el pueblo. No doy el nombre del pueblo en el que vivo porque esto, me consta, sucede de forma generalizada en todos los pueblos de Castilla y León. Y hago un llamamiento a la Junta para que cambie su política a este respecto porque está discriminando unos negocios frente a otros y está perjudicando con su actitud un patrimonio muy frágil y muy valioso que es de todos. Inca