SINDICATOS UN PODER A LA BAJA
SINDICATOS, UN PODER A LA BAJA Los sindicatos respetan escrupulosamente el contrato suscrito con el Gobierno de J.L.R. Zapatero. La prueba más clara es la convocatoria de huelga general de funcionarios. Una huelga que ha sido un total y absoluto fracaso. La falta de interés de los convocantes, para que la movilización no tuviera éxito ha desembocado en un escaso seguimiento. Los pocos incidentes en las calles y carreteras, como en otras ocasiones, para impedir el acceso a los lugares de trabajo, es la la demostración más clara de que no habia voluntad para que la huelga tuviera éxito. Los piquetes informativos, que son el alma de una huelga, no han estado activos en ningún lugar estratégico para entorpecer la normal actividad. Por tanto es facilmente deducible que el sindicalismo actual no cumple el papel que una democracia madura y consolidada le tiene encomnedado. Uno de los pilares de la democracia, que es el sindicalismo, se encuentra en un deterioro preocupante. Sus líderes más representativos, Mendez y Toxo, UGT y CCOO respectivamente, han convertido al sindicalismo en servidor del poder, en apesebrados. Han desprestigiado la labor que durante muchos años habían realizado hombres como Marcelino Camcho o Nicolás Redondo, dos grandes personajes comprometidos con los trabajadores. Hombres sin ataduras ideológicas y garantes de la dignidad sindical. La realidad es que estamos en manos de personas que no son merecedores de nuestra confianza. Nos encontramos con un gobierno que nos ha sumergido en un pozo, en un gran laberinto sin que se vea ninguna salida. Solo queda una nativa y no es otra que una convocatoria de elecciones para que los ciudadanos hablemos y decidamos en quien confiar.