SEIS MESES DE PRESIDENCIA DE ESPAÑA EN LA UE
EL CATALEJO Buenos días, Paisanos Leoneses en particular, y castellano-leoneses en general. ¿Cómo repican las campanas sobre España detrás de nuestras fronteras? Como español que reside en Francia, para mí es un tañido siniestro que todavía me duele. Nos queda como siempre el fútbol para consolarnos o desesperarse. Mucho se ha dicho y escrito sobre este tema en España. En general con la tinta del color del que redacta. La visión francesa de la presidencia española contrasta con la que se tiene allende los Pirineos. Demasiados franceses ignoran que España presidió la UE durante el pasado semestre. Los que lo saben sólo recuerdan un concepto clave: la crisis española, aguda en varios sentidos. Primero vino el derrumbe de la construcción con millones de parados, situando a España muy por encima del resto de los países de la UE. Que vivíamos del cemento y que con él nos hemos ahogado. Que el turismo se redujo al sol de España enlatado. La prensa gala, durante semanas, nos machacó con la falta de credibilidad financiera de España para honorar su deuda. Quizás porque precedió la encrucijada griega. La noticia de nuestra degradación por una agencia de notación ha dejado su huella. Hasta la desdichada crisis, la opinión francesa sobre nuestra economía era muy positiva, poniendo a España como ejemplo de desarrollo equilibrado y sostenido, aunque parezca un chiste. Cuando España tomó la presidencia semestral de la UE nuestra imagen exterior se volatilizó. "Cumbres Borrascosas" fue la película que mostramos: Obama que se queda en casa, reuniones que se anulan por razones oscuras, discursos inconsistentes y sonrisas de cejas alzadas. Los franceses más documentados saben que el Tratado de Lisboa se ratificó a la baja. Que la coordinación de las políticas económicas europeas es todavía un bebé al que se amamanta. La puesta en marcha del Mecanismo Europeo de Estabilización, logro esencial durante la crisis, se adjudica aquí en exclusiva a Sarkozy y a Merkel. Sin su acuerdo en el último momento, el citado mecanismo hubiera sido un sueño más en la larga lista de utopías. Posiblemente sea injusto, pero es la impresión que queda. La prensa gala, apretando con sutileza el dedo en la llaga ajena para no ver sus heridas, nos sirvió noches y días ese indigesto plato. Sin embargo, España todavía goza de un apreciable capital de simpatía en estas tierras francesas. ¿Cómo potencializarlo? Cumpliendo escrupulosamente el plan de rigor una vez que sea enmendado. Y dejando de dar la impresión de que improvisamos. Cosas que aquí justifican por el sol que nos achicharra…. José S. ISBERT José SPITZER-YSBERT Membre de la Société des Gens de Lettres de France Miembro de la SGAE 1, rue Emile Négrin 06400 CANNES France tel: 0033 6 09 53 51 59 fax: 0033 4 93 39 26 07