11 DE SEPTIEMBRE
11 DE SEPTIEMBRE Hace nueve años el mundo fue testigo de un atentado singular. EEUU era víctima de un grupo terorista que pretendió dar un mensaje terrorífico. La tercera guerra mundial se ponía en marcha. Las Torres Gemelas y con ellas tres mil personas desaparecidas fueron el blanco elegido para escenificar que la intolerancia se movilizaba. El mundo debe tomar buena nota de aquel día 11 de septiembre de 2001. Los efectos del atentado todabía hoy están en primera línea. El mundo occidental continua buscando el origen del brutal atentado. Continua la búsqueda de los responsables de la muerte de miles de personas. Los países en el que la libertad y la democracia están establecidas como sistema tratan de vencer a todos aquellos que intentan dilapidar el citado sistema. El atentado del 11-S ha marcado un antes y un después en el mundo. Desde dicha fecha el mundo no ha sido igual. La desconfianza entre los hombres ha ido en aumento. El terror que propició el atentado no debe llevarnos a precipitarnos en diagnósticos con aire de venganza. La experiencia nos ha dejado claro que ninguna venganza ha traído beneficio alguno, al contrario a través de la venganza la razón queda desdibujada. Los años transcurridos desde que se derribó uno de los símbolos del pueblo americano, pocos cambios se han dado en la sociedad mundial. El ataque a las Torres Gemelas apenas ha contribuído a mejorar las relaciones entre los dos mundos enfrentados, democracias y totalitarismos. Queda demasiado camino por recorrer, pero no debemos ceder espacio a quienes tratan de violentar los derechos de las personas. La lucha debe continuar. Las víctimas deben ser el refente para seguir trabajando. Para que la justicia se imponga. Para que el terrorismo page la factura que le corresponde.