El libro de los chinos
¿Por qué se mide el éxito de un espectáculo? ¿Por la afluencia de público? ¿Por los aplausos? ¿Por la recaudación? Si es así, el musical por llamarlo de algún modo El Libro de la Selva, que nos "deleitó" el pasado día 19 en el Auditorio Ciudad de León, fue un éxito total. Llenazo en las dos sesiones. Aplausos no faltaron más por educación y vergüenza torera que por pasión, me temo. 18 € por entrada, incluidos los infantes, tuvieron que contentar muy mucho a productores, actores, organizadores... Entonces, si fue un éxito, no cuenta en esa definición la vergüenza ajena de muchos de los que observábamos lo que ante nuestros ojos se perpetraba, ni el atrezzo y vestuario, que parecía haber sido comprado horas antes en los chinos, ni las voces destempladas de los actores, ni el pésimo sonido o la equívoca iluminación, ni los torpes intentos de los "actores" por seguir la coreografía, si es que esta existía, ni las patéticas notas que se unían para intentar recordar vagamente a las melodías de Disney, cuyos derechos deben de ser carísimos... Si hubiéramos pagado los 4 € del teatro en familia, quizá muchos hasta hubiéramos sonreído entre despropósito y despropósito, pero creo que la cifra 18 no se fue de la cabeza de muchos mientras pasaban los minutos y la cosa se volvía cada vez más ridícula, digna de una actuación de guardería, en palabras de mi hermana, también sufridora del evento: "De regional B". León, desgraciadamente, no está acostumbrada a grandes espectáculos, y cuando algo se anuncia a bombo y platillo, se pagan gustosamente 18 €, y más, con tal de ver por fin algo emocionante, bien hecho, que nos deje recuerdo, sobre todo cuando se trata de que nuestros hijos disfruten. Qué pena que nos engañen.