TODO SIGUE IGUAL
MISA- MANIFESTACIÓN TODO SIGUE IGUAL El pasado sábado las calles de Bilbao se llenaron de gritos y consignas que humillan a la sociedad y mancillan a las víctimas del terrorismo. El juez Pedraz dio un paso atrás en la lucha contra el terrorismo. Autorizó una misa- manifestación cuyo objetivo no era otro que homenajear a terroristas y exigir al estado de derecho que libere a los asesinos de la libertad, a los que denominan presos políticos. Reos que no les tembló la mano cuando apretaban el gatillo y daban muerte a los inocentes de la libertad. El juez, digno de todo respeto, no supo ver que la movilización era la continuación de las que se celebraron en 2008 y 2009 con los mismos parámetros que la celebrada el sábado. No estuvo acertado en dar autorización a que legalmente se insulte a la libertad con los mismos instrumentos de los que ella misma dispone para luchar contra el terror y que nos son otros que la ley. Todos sabíamos que la manifestación fue convocada como un acto más de apoyo a los presos de ETA y denunciar así su sufrimiento. Prueba de ello fueron los símbolos que se vieron desplegados. Logotipos utilizados por ETA o la fotografía de José Marí Sagardui, alias Gatza se vieron sin que la Policía Autónoma interviniera. La misa- manifestación se convirtió en una oración de adoración a los enemigos de la libertad. Quienes promovieron la movilización y los portavoces se convirtieron en los sacerdotes de la misa del totalitarismo y la imposición. "Se está escribiendo la historia más negra del pueblo vasco", frase de Iñaki Olasolo, periodista de radio Vitoria y sacerdote de la misa concelebrada, que tomó la palabra. Denunció la dispersión de los presos. "Están siendo castigados pese a que se está ofreciendo una solución democrática". Argumento muy manoseado que trata de continuar exhibiendo su victimismo. Los ciudadanos nos preguntamos cuál es la solución democrática que se propone. Los demócratas, que somos amantes de la libertad conocemos la solución. Pasa por la rendición del terrorismo y la derrota de las ideas violentas. El estado no debe doblegarse ante ETA y su entramado. Lo que en realidad cuenta es que la banda pase a mejor vida. No vale ningún término intermedio. Lo que algunos denominarían tercera vía. Aquí la vía que está abierta es la de la justicia. Justicia que buscan todas las víctimas, pero en mayor medida los dos centenares de ellas que aún no saben quién apretó el gatillo o colocó la bomba. Son víctimas mortales que no han encontrado el descanso eterno. Toda esta movilización obedece a un objetivo. Hallar un hueco para las próximas elecciones municipales y forales. La banda trata de colocar a su marca política en las instituciones con el objetivo de continuar recortando los derechos de un estado donde la libertad es la bandera de la unidad de los demócratas.