O JUGAMOS TODOS O ROMPEMOS LA BARAJA
A pesar de que yo no soy fumadora habitual, solamente fumadora social en algunos eventos, estoy en contra de la nueva Ley anti-tabaco. La anterior que había era, a mi entender la correcta, la que han aprobado 24 de los 27 países europeos y que respeta un poco los derechos de todos. Lo que había que haber hecho es hacerla cumplir, ya que en muchos lugares no se cumplía, y a la vez había que fomentar, mediante ayudas o beneficios fiscales, la creación de más bares de no fumadores, para que hubiera más libertad de elección. Lo que no es correcto son las prohibiciones totales, que nos quitan libertades, ya que si las prohibiciones anteriores eran lógicas, cosa muy distinta son los establecimientos de hostelería bares, cafeterías, pubs, discotecas, etc. ya que esta prohibición lo único que están trayendo son problemas y enfrentamientos entre hosteleros y clientes o entre fumadores y no fumadores. Por otra parte, las mayoría de las personas que van a dichos establecimientos, solían ser fumadores, o incluso algunas solamente fumábamos en ellos, por lo que las personas no fumadoras, difícilmente van a poder mantener abiertos los miles de establecimientos que hay en España, con lo que quedarán sin trabajo muchos autónomos y camareros, agravando aún más la penosa situación económica que tenemos, y cuya atención parece que quieren desviar con estas leyes absurdas que tanto dan que hablar. Como un 84 por ciento del precio del tabaco se destina a impuestos, yo reclamo mi derecho a poder echar un cigarrillo mientras tomo mis consumiciones en un establecimiento público. Si alguna persona se siente molesta por ese acto, no olvidemos que el café, el alcohol y el tabaco, son drogas socialmente permitidas, y si yo les molesto fumando, ellos también me pueden molestar a mi con su aliento y olor a café, su olor a alcohol, el riesgo de que una persona beba en exceso y se caiga o tenga un accidente de tráfico y me lesione a mí, o que el bebedor se embriague y se meta conmigo. Por eso, lo correcto sería que las personas tuvieran libertad de elección en acudir a un local de fumadores o a uno de no fumadores. Pobres personas mayores que vivan en recónditos pueblos y cuyo único aliciente es echar una partida en el bar mientras se fuman una faria o un purito. Tampoco veo bien que seamos el único país de Europa en restringir el tabaco en algún lugar al aire libre, ya que considero que una persona que tiene un familiar siendo intervenido quirúrgicamente durante varias horas o un hombre cuya pareja esté dando a luz, estarán nerviosos y pueden necesitar un cigarrillo, así como un médico, una enfermera o un profesor, tienen el mismo derecho a echarse un cigarrillo en su tiempo de descanso y en el exterior de su trabajo, que una persona que trabaja en cualquier otra empresa. Esta absurda prohibición, lo que está consiguiendo es que en los hospitales se está fumando ilegalmente en el interior en algunos casos, o saliendo del recinto a una mayor distancia que antes, con lo que aumenta el absentismo laboral. También en pubs y discotecas se está fumando en los servicios. Vista la encuesta realizada a los españoles en el programa La Noria de Telecinco, en la que un 64 por ciento votó que hay que derogar o modificar inmediatamente esta Ley, el Gobierno debería tomar nota de ello, al igual que hizo en su día Grecia país latino con costumbres parecidas al nuestro, que a los cuatro meses de sacar la Ley la tuvieron que anular, debido a la presión de los hosteleros. Según el art. 14 de nuestra Carta Magna, no se puede discriminar a ningún español, y parece ser que pronto habrá que poner en los locales los carteles de "perros y fumadores no", a la vez que se nos invita a denunciar anónimamente a los que cometan el grave delito de encender un cigarrillo en un establecimiento.