Centenario y despedida
En la montaña leonesa coincidieron recientemente la celebración del centenario y el adiós de una de sus hijas. Esther Martínez Arenas, residente en la localidad de Primajas (Ayuntamiento de Reyero) y que cumplió 100 años el pasado 21 de noviembre, vino a convocar en su despedida última el cariño y la consideración de su familia y vecinos que, al margen de la estima y los merecimientos personales, constituye, de otro modo, un elogio a la vejez y un testimonio partícipe de la callada historia doméstica de estas cumbres. Son su ejemplo y el afecto con el que vivió y se despidió los que, en este punto, hacen necesaria la obligación de mencionar, en recíproca causa, el agradecimiento de la familia y allegados a las instituciones vecinales y municipales por la cercanía y la distinción generosa que le dedicaron. En todo caso, el tiempo sigue su camino y, en este discurrir, estas montañas han perdido a una hija, cuyo testimonio seguirá viviendo en nuestro recuerdo, aquél que nos pertenece y nos proporciona compañía.