Más decencia con nuestros dependientes, por favor
Señor director: No me ha llamado la atención la falta absoluta de contraste con la que se ha tratado la información sobre el grado de atención a los dependientes que tiene Castilla y León. Forma parte de la corriente instalada en su periódico y en todos los de la comunidad en los últimos años . La noticia, en realidad, reproduce sin más los datos del Observatorio Estatal para la Dependencia diciendo que es esta la comunidad con menos dependientes desatendidos. En su habitual tono hagiográfico y turiferario de cualquier ocurrencia de la Junta, han llegado a calificar de sobresaliente a la consejera del ramo. Sí. Es tan buena como ustedes. ¿Conoce algún periodista de su redacción el procedimiento de la Junta para saber quién es y no es dependiente? Yo se lo explico en primera persona: a mi madre se le solicita la valoración de la dependencia en diciembre de 2011. Llega la trabajadora social del CEAS de Astorga para hacer informe de valoración en el domicilio a mediados de enero cumpliendo eficaz, eficiente y amablemente con su trabajo. Nunca más se supo de la calificación de dependencia. Mi madre falleció en abril. En julio me comunican que se paraliza el expediente al tener conocimiento del fallecimiento de mi madre. ¿Estaba mi madre desatendida? No, porque la atendí yo hasta que falleció. ¿Era dependiente? Que me lo digan a mi ¿Constaba como dependiente para la Junta? No: formaba parte de esa gran cantidad de “bien atendidos” de la propaganda de esa Junta especialista en prestidigitación numérica: no califiques al dependiente, así no llega a serlo; cuando se muera, un problema menos. Ustedes les ríen las gracias, pero cuando hablamos de nuestros mayores, hasta en la prensa deberían tener un pelín más de decencia. Enrique Ramos Crespo Astorga