Como nos tratan los seguros
Muy buenos días a todos. Me gustaría compartir con vosotros la experiencia con una empresa de seguros en relación al seguro de decesos de nuestra familia. Espero que os pueda ser de utilidad. Si lo consideráis oportuno, agradezco que lo difundáis por el bien de todos. Que al menos nadie más se sienta tan HUMILLADO, ULTRAJADO Y ROBADO como se sintió nuestra familia. Os detallo los hechos: El pasado 18 de enero, falleció mi padre. Había suscrito una póliza de decesos hacía más de 60 años. Todos pensábamos, incluido él mismo, que todos los aspectos administrativos y de organización del funeral estarían cubiertos por la aseguradora. Desafortunadamente, la realidad fue bien distinta. Todo comenzó en el Tanatorio hacia las 8:00h. Un empleado de Serfunle nos hizo pasar a la oficina, donde tuvimos que indicar los datos personales del fallecido, lugar de sepelio, seleccionar la caja, esquelas, flores, etc. Imagino que es lo normal. Un par de horas más tarde recibimos la visita de una empleada de la empresa de seguros. Amablemente nos indicó que estaba allí para lo que pudiésemos necesitar y preguntó si todo estaba correcto y que más tarde se pasaría a revisar si las flores, incluidas en el seguro, habían llegado. Todo dentro de lo esperado. En la segunda visita, una media hora más tarde, nos pidió que revisásemos que todo estaba correcto (flores, caja, sala, hoja de firmas,…) y firmásemos en conformidad en su IPad. La verdad que me sorprendió la tecnología pero no le di más importancia. 19:30h, después de casi todo el día en el Tanatorio volvió a aparecer la señorita de la aseguradora. Nos dijo: “hay un pequeño problema con las flores” . Como para el funeral hay que trasladarse a 80 km de León y hay tantas flores tendrán que contratar otro coche para que las lleve, 451 €, dejarlas en el Tanatorio o llevarlas nosotros mismos. 20:00h. Segundo problema. Para poder enterrar el cadáver es necesario levantar la lápida del panteón, es obvio, y conlleva un coste adicional porque tienen que llevar una grúa. Ante tal aberración, frustración y dolor preguntamos qué cubría realmente la póliza. Queríamos una copia en aquel momento. Seguro que ese IPad estaba disponible, pero ni con toda la tecnología a mano la contestación tenían que pedirla a Madrid y a esas horas ya no era posible. Finalmente, fuimos nosotros quiénes que tuvimos que solucionar éstos problemas. Que casualmente se presentaron a última hora de la tarde cuando ya se hacía difícil gestionarlos porque el funeral se celebraba la mañana siguiente. El lunes siguiente nos presentamos en una oficina de la empresa para solicitar una copia de la póliza. Respuesta: “no pueden dar la póliza de una persona que ya ha fallecido”. Para calmarnos nos imprimen una relación de coberturas de un Proyecto de Decesos, similar al que nos enseñó la empleada de la aseguradora en su flamante IPad. Nuestro único deseo con este escrito es que nadie más sufra este tipo de humillaciones. Es suficiente sufrimiento tener que perder a un ser querido para encima tener que aguantar esto. Aconsejamos a todas las personas que dispongan de un seguro de decesos, o el seguro de los muertos como todos los conocemos, que revisen las pólizas en detalle para evitar que empresas descorazonadas se aprovechen de situaciones de dolor. Atentamente. Familia Portillo.