"La Junta toma como rehén a un pueblo por un conflicto con el personal sanitario
Érase una vez un pueblo leonés de Tierra de Campos, donde sus habitantes, agricultores, ferroviarios, comerciantes y profesiones varias, vivían modestamente, pero disfrutaban de la paz y belleza del entorno y de unos servicios acordes con un país del primer mundo. Se llamaban de tú, menos al cura, al médico, al practicante, al maestro y al veterinario, a quienes se les trataba de “don”. Ellos resolvían todos los temas. Si el asunto se “encabronaba” se iba a León y, si ni aun así se arreglaba, se iba a Oviedo o a Madrid. Un día llegaron unos extraños a turbar la paz diciendo que éramos de “La Junta”. Y todo cambió. El pueblo envejeció y se despobló. El patrimonio artístico se fue desmoronando ante la desatención o el desprecio de los nuevos amos. El primero en irse fue el maestro, luego el veterinario, finalmente el médico y el practicante desaparecieron y se pasan a ratos, días sueltos. Igual que el cura, que aunque no es de “La Junta”, quiso el Sr. obispo meter un dedo en el ojo a los pacíficos vecinos por un “quíteme allá esas tallas”. Ya no queda en el pueblo nadie que merezca el “don” delante de su nombre. Hoy, ese pueblo, llamado Grajal ha sido tomado como rehén por “La Junta” a cuenta de un conflicto laboral con el médico que viene a ratos, días sueltos. El médico, que atiende a parroquianos en varios pueblos, reclama un vehículo para desplazarse. El asunto acabó en los tribunales y estos han fallado a favor del facultativo. “La Junta” tiene que aceptar la resolución judicial y pone un coche al médico, pero le obliga a devolverlo antes de las diez de mañana porque a partir de esa hora lo tienen que usar los servicios veterinarios. Sin duda toda una muestra de la alta estima en la que “La Junta” tiene a los ciudadanos de León. Como “La Junta” antepone la atención a los semovientes a la atención médica a las personas, la visita a ratos en días sueltos del médico es ahora a las ocho de la mañana. En estas fechas todavía es de noche. Conclusión. Si se hiciese un estudio del riesgo de perecer frito, León saldría en los primeros lugares como sale el Hospital en quejas. Siendo la atención veterinaria prioritaria a la atención médica y sin bomberos en media provincia, lo normal es que te quedes frito en cualquier momento. En honor a la verdad tengo que rectificar: el Sr. cura sigue mereciendo el don delante de su nombre. Nos ha dado su móvil y viene a cualquier hora a imponerte la extremaunción. Claro, no es de “La Junta”