Cuando la memoria no quiere ser recordada
Hoy después de una larga enfermedad ha fallecido uno de los principales artífices del cambio más importante que ha habido en la historia reciente de España. Podría hablar de su influencia en la instauración de la Democracia o de sus logros como político, de lo cual es un ejemplo claro, que hoy todos alaban, pero del cual parece que quieren copiar más bien poco. Durante días, desde el momento en que su muerte empezó a ser cuestión de horas, he visto innumerables resúmenes de su vida, grandes discursos que pronunció, comportamientos ejemplares que tuvo… Pero nada me impacto tanto como la frase pronunciada en el funeral de su hija: -“¿Quién es Mariam?”. Es una gran injusticia haber sido alguien importante, y con el paso del tiempo caer en el olvido de los demás, pero una injusticia mucho mayor es haber sido alguien crucial que permanece en el recuerdo de todos, mientras cae en el propio olvido, ¿Cómo poder aceptar que la memoria no quiera ser recordada?. Desde hace mas de 10 años toda su vida se vio envuelta en la niebla del Alzheimer, una niebla demasiado espesa que lo cubre todo de confusión, borrando logros y triunfos, penas y alegrías… Borrando día a día todo el camino recorrido hasta el momento en que se apaga, privándole de su vida cuando aun no estaba acabada. Hoy su familia se despide de un padre, un abuelo… el resto de los españoles despedimos a un buen político, un gran presidente… Los elogios pueden ser numerosos y variados. A partir de hoy en su honor se sucederán decenas de homenajes y actos, pero creo que el mayor homenaje que le podemos brindar, es apelar al derecho que le fue arrebatado, y recordarlo, recordar su persona, recordar sus actos… Simplemente recordarlo mientras podamos.