No quedan restos de Hannah Montana
Parece ser que la ex chica Disney quiere estar en boca de todos a cualquier precio. Miley Cyrus es una de las jóvenes más famosas del panorama musical, y no solo por su música, si no por sus múltiples actuaciones subidas de tono. La última la protagonizó en una discoteca gay londinense donde actuó con una puesta en escena de lo más pornográfica y provocativa, alejándose, una vez más, del estereotipo Hannah Montana y de sus años como actriz en el canal infantil Disney Channel. La definen y critican por ser la mujer escándalo por derecho propio, ya que todo está premeditado y así, suponemos, lo quiere ella. Se la conoce más por sus desgarradas y provocativas actuaciones que por sus méritos musicales. ¿Es necesario que llegue hasta este extremo, teniendo en cuenta que la mayoría de sus fans son menores de edad? El panorama musical adolescente se está caracterizando por jóvenes artistas reconocidos por sus apologías a las drogas y al alcohol, por ejemplo, como es el caso también del cantante y compositor canadiense Justin Bieber, el cual ingresó en prisión (durante menos de 24 horas) por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas. Sin embargo, todo lo solucionan con cantidades económicas que no tienen deparo en malgastar, en vez de pararse a pensar que son el ejemplo a seguir de muchos/as adolescentes, ya que sienten idolatría por ellos y los adoran, más si cabe, pese a todo lo que pueda seguir sucediendo.