El tornillo
¿Si el Museo de León fue una ferretería podría el MUSAC llegar a ser un Leroy Merlin? Eso mismo me pregunté el sábado 16 de mayo al recorrer ese museo de ¿arte? Si León fue cuna del parlamentarismo y tiene universidad de notoria valía, además de obispo y catedral que merece ser Patrimonio de la Humanidad, por qué nadie se indigna tanto al ver una exposición donde un tal Javier Codesal nos muestra un desnudo tan inútil y repulsivo. ¿Arte? No. ¿Pornografía? ¡Ya le gustaría! Da verguenza ajena. Todo en esa exposición da verguenza ajena, salvo alguna muestra salvable por los pelos de la espalda del tal Codesal. Desde la dirección de este museo nos tratan a los ciudadanos como si fueramos imbéciles. Un tipo enseñando su inclasiflicable cuerpo peludo, babeando en su gozoso exhibicionismo, al que habrán pagado un inmerecido estipendio. ¿Arte moderno? Miedo me da pensar en qué será lo próximo. Ideas tengo pero no puedo teclearlas. ¿Me da un tornillo? No es para mí, es para el encargado de todo esto.