Amores imposibles
Ha tardado poco tiempo el Alcalde de León, en echar de menos Pucela, parece que va a tratar de ir contra corriente, ahora ha sido la invitación hecha al regidor de la vecina ciudad castellana a la que tanto añora, puede pretender que sea el pistoletazo de salida para la búsqueda de entendimiento entre las 2 regiones históricamente antagónicas que forman(a la fuerza ahorcan)un único ente autonómico. El Sr. Silvan, como la mayoría de los políticos que nos ha tocado padecer, a base de mansedumbre y sumisión han ido trepando puesto a puesto hasta subir al coche oficial, con la única intención de no bajarse nunca. Una vez conseguido el objetivo y con al menos un par de décadas aplaudiendo muchas de las medidas aprobadas por parte de la Junta, que, a sabiendas, han ido perjudicando los intereses económicos y morales de los leoneses, hasta convertir nuestra provincia en los puestos de cola de España. Ahora, parece que existe un objetivo por parte de este señor y supongo que de otros que trata de irnos adoctrinando y tratar de vendernos Pucela, con el daño que nos ha hecho, no me refiero a sus habitantes, sino a los políticos que poco a poco han conseguido artificialmente un crecimiento demográfico de Valladolid en detrimento de León, sabemos que hasta no hace mucho nuestra provincia superaba el medio millón de habitantes y la provincia vecina citada no llegaba, esto solo se consigue llevando centros oficiales y población desde aquí y otras provincias hacia allá, es curioso, León, que históricamente ha sido referencia en el cuadrante noroeste español, ha ido perdiendo peso y empleo relacionado con multitud de servicios, por traslado o desaparición. Es indudable que este y otros señores que se han blindado y acomodado en despachos llenos de servidores no tienen ni puñetera idea de lo que piensa la calle, en el caso del recientemente nombrado Regidor de nuestra ciudad, al haber ocupado durante muchos años puesto destacado en el ente autonómico, naturalmente y como les pasa a muchos, se ha acostumbrado a la suavidad de las moquetas que pisa a diario. Imposible inculcar afecto artificial, no existe posibilidad alguna.