Diario de León
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León

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Había una vez un ministro de Industria, que le gustaba jugar a eso de los kilovatios, los ohmios y los amperios, él al principio, no tenía así como muy claro, el significado de los nombres y sus funciones. En alguna ocasión, expertos en la materia, le han podido contar, que estos sujetos con nombres tan estrafalarios, son auténticos malabaristas. Circulan por varios cables en paralelo suspendidos de enormes estructuras metálicas, que con frecuencia vemos por nuestros campos, y que técnicamente son conocidas por líneas eléctricas de alta tensión. No fue menos su asombro, cuando en su curiosidad por ampliar conocimientos, supo que aquellos mastodónticos cables y estructuras, se transformaban en minúsculos cables, pasando a llamarse líneas eléctricas de baja tensión. Por las que siguen circulando los malabaristas kilovatios, ohmios y amperios hasta penetrar, entre otros lugares o edificios, a todas y cada una de las viviendas de los ciudadanos de España y que son los causantes, entre las muchas funciones que abarcan, esta la del alumbrado eléctrico. Me gustaría Sr. Ministro, poder seguir con el juego, pero ya comprenderá que es difícil y más, cuando uno se encuentra al otro lado de la trinchera, tan profunda, que ha establecido entre las empresas, mal llamadas, suministradoras de energía eléctrica y la de usuario consumidor. Por cierto, me surge una duda. ¿Por qué camuflar a este tipo de empresas con el seudónimo de empresas suministradoras, cuando no desempeñan ese cometido? Como titular del Ministerio de Industria, tiene la responsabilidad de establecer las reglas del juego, para que exista un equilibrio entre las partes, pero no parece haya sido su ideario. Ha preferido diferenciar y ponerse claramente al lado del jugador ganador, la empresa suministradora y abandonar a su suerte al jugador perdedor, el consumidor. Entiendo que es importante seguir la estela de sus predecesores y asegurarse el futuro, pero no lo haga con tanto descaro. La gestión que viene realizando, desde que esta al frente del Ministerio de Industria, es una trayectoria llena de tropezones por el camino, no ha dado una a derechas, (que haya que decir esto, siendo su partido el PP….). Ha modificado la forma de contratación o subastas, los profanos casi no llegamos a saber que esto, siempre que las empresas interesadas se lo han pedido. Se ha cargado toda la previsión, de las energías renovables, sin dar otras alternativas, no se sabe, si en su programa están las nucleares, las eólicas, las térmicas o ninguna. La forma de tarifar los consumos, los ha cambiado siempre que ha convenido a alguien, menos al consumidor, las justificaciones desde el Ministerio de industria, para los repetidos aumentos de las tarifas eléctricas, son tan carentes de contenido, como su gestión. Si algo faltaba en el calendario del consumidor, son los contadores DIGITALES y los sistemas de tarifación por consumos horarios, implantados bajo su mandato. ¿Esto como ha pensado solucionarlo? ¿Regalando un ordenador a cada usuario consumidor o pagándole un “master” para que pueda entender la factura del consumo eléctrico? No se complique, esta fácil, se siguen fabricando los candiles de mecha y aceite, que son baratos. Uno a cada consumidor, incluido el rollo de mecha y la garrafa del aceite. Se me acaba de ocurrir una solución, no sé si le servirá, incluso podría venir bien, para crear algún puesto nuevo de trabajo. Volver al alguacil pregonero, para que todas las tardes cuando se publiquen los precios, de consumos eléctricos en internet. Salgan a las plazas de los pueblos y trompetas en mano, den el pregón, anunciando los precios para el día siguiente. No quedaría del todo mal y además, puede dar cierto ambientillo a los pueblos. Yo no sé Sr. Ministro, si es partidario de las estadísticas, pero a partir de ahora se puede plantear, que pueda surgir, un posible aumento de población, que pueda enfermar, como consecuencia del efecto llamado, “retención de líquidos”. Cuyo causante entre otros, es aguantarse de ir al baño, en este caso, para no dar la luz. Y la paella, ¿a qué hora hacerla? ¿Y si se pasa el arroz…..? ¿A quién se pide responsabilidades? Tampoco es todo tan trágico, Sr. Ministro. Lo poco que le queda, se pasa de cualquier manera. En el momento que se enciendan las luces de Navidad, que está a la vuelta de la esquina, nadie se acuerda de la factura de la luz. A fin de cuentas, todo se puede arreglar cara al futuro, siempre puede existir la posibilidad de un hueco, en algún Consejo de Administración. ¡Que menos se puede pedir¡ Madrid 19 Octubre 2015 Demetrio Gordo Diez

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