La España rural / en Tierra de Campos
Cuando se recorren carreteras o se transita por las llanuras de la llamada “Tierra de Campos” y se cruzan determinados pueblos, de la Comunidad Autónoma de Castilla-León. Cabría pararse a gritar, la frase mística del calvario. ¡Por qué me has abandonado! No es posible admitir, que en cuarenta años transcurridos de democracia, los poderes públicos, ya sean los Centrales del Estado o Autonómicos. No hayan tenido la capacidad o la visión, de activar planes enfocados a estabilizar el asentamiento y mejora del hábitat de las poblaciones, de la España Rural y principalmente en las zonas, como es la llamada “Tierra de Campos” en Castilla–León. Parece que de pronto a los políticos, que en su mayoría, son procedentes de zonas rurales, se les ha olvidado las carencias que dejaron atrás y que los aires contaminados, de las grandes ciudades y el nudo de la corbata, les ha producido tal amnesia, que les haya impedido o impide actuar con la claridad de conciencia, que se debería esperar. En gran parte, son situaciones propiciadas, por una despreocupación general, de los poderes públicos, que con frecuencia han olvidado, que existen personas con vida y necesidades en el medio rural. Los comportamientos políticos han sido permanecer alejados, desoyendo su voz y permitiendo que se desarrollen planificaciones de forma errónea. Como pueden ser entre otros, determinados planes llamados de concentración parcelaria. La tabla rasa, sin estudios específicos para cada caso y zona, ha traído los resultados que saltan a la vista. Grandes extensiones de terrenos de donde ha desaparecido, ya de por si escasa, vegetación natural, transformando el paisaje en una panorámica desértica y de pobreza. Se puede afirmar, que desde los respectivos Ministerios u Organismos Oficiales, con competencias en materias ambientales. No actúan en la medida que es necesario, ni ponen los medios para la recuperación, de los pequeños humedales perdidos, riberas de arboledas en total recesión, manantiales naturales desaparecidos, o para frenar la galopante desforestación. La escasez de agua en las superficies, implicaría que en determinadas zonas sea necesaria hacer prospecciones para cubrir las necesidades de las poblaciones y servicios, que nadie se plantea. Estas circunstancias seguramente para algunos, que se han habituado a pisar el asfalto en la ciudad, les pueda parecer incidencias de menor grado. Pero la realidad es tozuda y los números no mienten. Por cualquier pueblo que se transite, es fácil tener el dato de sus habitantes y comparar con el número de casas. El resultado, no te va a dejar indiferente. Incluso se puede añadir el espectáculo, de la cantidad de casas cerradas y otras muchas, en abandono y ruina. Si esta situación no completa tus perspectivas, quizá puedas tener la ocasión de intercambiar opiniones con algún lugareño. Lo cual te facilitará recabar información de primera mano y conocer, el abandono que practican los poderes públicos con el medio rural. La despoblación generalizada, que se da en el ámbito de la llamada Tierra de Campos. Se podría decir que esta asentada, en una economía precaria, debido al bajo rendimiento de los productos de cultivo básicos de la zona, como son los cereales. Y en la deficiente planificación de actividad auxiliar a la agricultura, que genere puestos de trabajo. Sería deseable que en algún momento el Ministerio de Agricultura hiciese un guiño a los agricultores, poniendo a su disposición estudios y análisis de la tierra, con el fin de que dispongan de información, que determine cual son las semillas más adecuadas. Enfocado asegurar las producciones y la rentabilidad de las inversiones. Quizá otras de las carencias de importancia, sea la falta de líneas regulares de transportes públicos interurbanos y una sanidad, con insuficientes centros de asistencia primaria, ubicados por lo general, en los pueblos cabecera de las comarcas. A veces las distancias con los pequeños y dispersos núcleos de poblaciones, es un inconveniente que dificulta, la prestación de los servicios a los ciudadanos. Como interesante se podría definir, que desde los estamentos públicos, independiente del rango que ostente en el organigrama de servicios. Analizasen en algún momento y con la debida urgencia, que el remedio no esta en curar la gripe, si no, en poner los medios para que no la cogerla. Para ello se necesita, que los políticos cambien de chic y que las prioridades, no estén siempre en las ciudades. Deberán como primera medida, plantearse como repartir la tarta de las inversiones y que la raciones, sean proporcionales a las necesidades reales de cada lugar, aunque estas no se correspondan con el número de habitantes. Se puede entender las presiones políticas y económicas, que a veces emanan de las grandes ciudades, pero no puede ser la justificación para obviar, necesidades básicas y fundamentales en el medio rural. Como de continuo, viene sucediendo. En la España Rural, sus gentes saben y hablan de política, pero están cansados de promesas incumplidas.