Alucinar, literalmente
Ayer estaba en la universidad y de repente noté cómo mi teléfono vibraba encima de la mesa. Lo encendí para atender la notificación, pero me llevé una sorpresa mayúscula: en realidad no me había llegado ningún mensaje. ¡Me lo había imaginado! Sabía de gente a la que esto le había sucedido, pero para mí fue la primera vez. Estamos llegando al punto de notar y sentir cosas que no han pasado, por culpa de una relación de dependencia con los móviles absolutamente desenfrenada. Quizás es momento de echarle el freno a todo esto.