Nuevo asalto a la Justicia
Nuevo asalto a la Justicia
Si los tejemanejes de su esposa doña Begoña y los de su Fiscal General del Estado, ya tendrían gravedad ética y política suficiente como para que le costasen la presidencia, las asombrosas respuestas en sede judicial del artista de su hermano sobre las circunstancias de su bien pagado «trabajo», serían como para que se encerrase abochornado en la Moncloa hasta el final de su mandato (porque dimitir, no dimitirá).
La burla sobre los parados que significan las contestaciones del hermanísimo sobre su extraña prestación laboral, en la que desconocía la ubicación de su despacho y hasta en qué consistía su actividad, se corona con el sarcasmo hacia todos los españoles que implica el misericordioso tratamiento recibido por esa misma Hacienda que a los demás nos cruje a impuestos y no nos perdona ni una. Se comprende que Pedro Sánchez intente sacarse ahora de la manga una reforma penal con efectos retroactivos para blindarse y blindar a su familia y amiguetes, impidiendo que se tramiten denuncias y querellas que él no pueda controlar. Lo que no resulta tan fácil de comprender es el papelón de comparsa que en esta tragicomedia está haciendo el PSOE, salvo que esté pringado hasta el apuntador. Si ante este grave ataque (otro más) a la justicia, los jueces y la independencia del Poder Judicial, no somos capaces de reaccionar, nos tendremos muy merecido lo que se nos viene encima, porque hemos ido apagando todas las luces de alarma que nos alertaban del inminente peligro.
El verdadero rostro
Cada euro que cada contribuyente asigna cada año, de forma voluntaria, a favor de la Iglesia en su Declaración de la Renta, se termina multiplicando por cuatro en valor social. Si nos fijamos solo en el ámbito educativo, la Iglesia ahorra al Estado un estimado de 4.600 millones de euros, debido a la eficiencia en la gestión del gasto en los centros y la baja dotación de los conciertos en comparación con la enseñanza pública. Las cifras, que se pueden consultar al detalle en la web de la Conferencia Episcopal Española, impactan, pero interpelan de manera especial los rostros que están detrás de cada uno de los números que aparecen.
La atención integral que la Iglesia ofrece a todas las personas, sin importar su origen o condición, es un auténtico tesoro que está bien medir, pero que va mucho más allá de la cifra concreta, porque no cabe confundir valor y precio, y el valor de cada persona que está en el corazón de esta Memoria es el valor infinito propio de cada ser humano.