Con la banca hemos topado
De toda la ciudadanía es sabido la dureza con la que nos tratan hace unos años, cerrando sucursales en los pueblos (también en las ciudades) con lo que esto supone para quién habita en ellos, depender de familiares para retirar fondos, o hacer otro tipo de operaciones.
En mi caso, llevo siendo clienta de Unicaja hace 40 años, últimamente cada vez es más difícil acceder a las sucursales, porque los horarios para retirar dinero terminan a una hora determinada de la mañana o porque cada vez tienen menos personal en sus oficinas y éstos están más enfadados, ya que están echando gente y sus condiciones laborales, supongo cada vez son más difíciles. Llegas a la sucursal y hay colas importantes debes coger un número y sino es el adecuado les sienta mal...Pero la razón más importante es que exigen cada vez condiciones más difíciles para no cobrarte comisiones excesivas, por ejemplo 50 € por tarjeta anual o 15 € por comisión de mantenimiento y cada vez que se hace una transferencia una comisión elevada.Me aconsejan que si quiero que me quiten las comisiones, además de tener la nómina hace 40 años y un montón de recibos domiciliados, debo tener un saldo medio de 6.000 €. Pues bien en un fin de semana que me faltaron 10 € para llegar a esta cantidad, aprovecharon para volver a cobrarme la comisión de mantenimiento. Esto colmó mi paciencia y decido irme de esta entidad, no sin antes dejar el manifiesto en esta carta de mi malestar de estos sabuesos del dinero y que además tienen el respaldo de nuestros gobiernos de turno.
Ana Isabel Negro Albañil
La estrategia del cuco
Además de los necesarios inmigrantes legales, nos entran irregularmente un incesante número de personas que están desbordando todas las previsiones, afectando ya a las prestaciones que reciben los españoles con peor situación económica. Junto a los que quieren trabajar, son cada vez más los que sólo vienen a disfrutar de los servicios y subvenciones que generosamente se les concede en España, al calor de una errónea política que cree que con ellos reemplazarán nuestro grave déficit poblacional y servirán para pagar nuestras pensiones. Entre estos abundan los denominados menas: supuestos menores de edad (porque no todos lo son) que presentan la insólita circunstancia biológica de aparecer en nuestro suelo casi por generación espontánea, pues, pese a conocerse que mayoritariamente son de origen marroquí, alegan carecer de familiares.
Y entre ellos no escasean quienes vienen ya marcados por un ánimo delictivo y dispuestos a todo; ya que a las autoridades marroquíes les resulta más económico en todos los sentidos ponerles en el camino hacia España. Pero lo más sorprendente es que, pese a que Marruecos no es un país pobre ni en guerra, se nos impone a los españoles la obligación (?) de tener que criar a estos menas, en vez de devolverles a su país con sus padres. Y quien ose cuestionarlo es un xenófobo filocriminal. Dicen que el cuco pone los huevos en nido ajeno para que otros les críen sus polluelos. Pero no dicen que cuente con la complacencia del burlado.
Miguel Ángel Loma Pérez