poda del arbolado urbano
CARTA AL DIRECTOR Llevo más de dos lustros pasando una buena parte de mis vacaciones estivales en León. Sobran las razones para justificar la decisión de salir de la Bahía Gaditana, donde resido, y gozar de un auténtico asueto por estos lares. Los recuerdos e impresiones con los que una regresa a Cádiz cada año son innumerables. Uno de ellos ha sido el exquisito cuidado que se dispensa al arbolado urbano aquí. El porte, la variedad, los cuidados, las alamedas, la sensibilidad, la sombra, … Difícil de encontrar, por desgracia, en ciudades andaluzas. Por ello, siempre que la ocasión lo propicia, pongo el ejemplo leonés. Ya podréis comprender como he reaccionado este año, cuando a principios de agosto llegué a León y comencé a ver la canallada que se ha hecho con gran cantidad de árboles. Podados drásticamente fuera de época, con apenas copa, … un "poema" que no presagia cosa buena para el arbolado urbano leonés. Con las heridas abiertas, poco van a crecer estos árboles que a la vuelta de unas semanas, con la llegada de los fríos, dejarán de crecer, sin tiempo para reponerse. Indudablemente, esta injustificada poda fuera de época va a afectar seriamente y de manera irreparable a la salud de estos árboles. No hay manual de arboricultura que diga lo contrario. Más aún, si cualquier ciudadano hubiera querido podar un árbol de su propiedad como se ha hecho con los públicos, dudo que el Ayuntamiento de León se lo hubiese autorizado o, de haberlo realizado sin permiso, no le hubiese impuesto una fuerte sanción. Así -como no podía ser de otra manera- queda regulada la poda en las ordenanzas ambientales de un sin fin de ciudades españolas. Atónita como estoy, quisiera saber quién es el responsable técnico municipal que ha avalado semejante salvajada quién ha sido el responsable político que ha suscrito semejante desatino técnico. Ellos y sólo ellos son los que deberían responder ante los ciudadanos y si, técnicamente no tienen una explicación convincente, deberían pedir disculpas y, quizá, plantearse seriamente si están cualificados para poder avalar o autorizar alguna actuación más de este tipo. Por ello, el Ayuntamiento, en mi opinión, debería urgentemente decretar la paralización de las labores de poda básica que se están realizando, autorizar exclusivamente aquéllas que por circunstancias excepcionales se requieran, aplicar las medidas reparatorias precisas e incoar un expediente, al menos, informativo para averiguar qué ha sucedido, qué daño se le ha causado al arbolado e impedir que se vuelva a repetir la misma tropelía contra el patrimonio natural leonés. Y, sinceramente, espero que, cuando regrese el próximo verano a esta bella ciudad, esta pesadilla no se vuelva a repetir.