En defensa del Leonesismo, la Llionpedia y Abel Pardo
Llevo siendo militante político del leonesismo desde hace once años. Puede que no sea toda una vida, pero para mí si lo ha sido. A lo largo de este tiempo he conocido muchas y muy diferentes personas. Hay quienes han utilizado nuestra ideología como un trampolín político. Otras han desaparecido con el paso del tiempo, otras han sido un verdadero lastre y otras han trabajado y trabajan duramente por los derechos que como pueblo nos deberían corresponder. Junto a estas he permanecido todo este tiempo. Inable. Nosotros hemos sido la piedra en el camino que se han encontrado PP y PSOE. El moviemiento social, cultural y político que ha alzado la voz cuando hemos considerado que a los leoneses se nos ha despreciado. Pero la lucha no ha sido ni será sencilla. Llevo con orgullo mi militancia en la Unión del Pueblo Leonés y en Conceyu Xoven, en los que he desempeñado diferentes cargos a lo largo de esta ya casi docena de años. Tiempo suficiente como para haber visto mi honor y mis derechos habían sido perjudicados. Para la derecha reaccionaria hemos sido siempre unos izquierdosos cercanos a partidos ilegalizados. Para la izquierda comunista hemos sido poco menos que los nuevos hijos de Mussolini. En general hemos sido siempre puestos en el punto de mira, obligados a posicionarnos y a justificar todos y cada uno de nuestros actos, lo que en democracia es el mayor de los insultos. Baste recordar episodios como la Declaración de Mallorca para demostrar que siempre hemos sido los elegidos para recibir los golpes. Da igual que se llame UPL, Conceyu Xoven, Abel Pardo o Javier Chamorro. La consigna siempre es clara, atacar al disidente ideológico, al que aporta una nueva visión para enfocar nuestros problemas. A los que no estamos dispuestos a dejar a nuestro país bajo las manos de PP y PSOE, los mismos que nos han empujado a la grave crisis social que padece el País Leonés. El reciente episodio de la Llionpedia se enmarca dentro de esta estrategia, orquestada, desarrollada y fomentada por el "stablishment" y que busca derribar al leonesismo político. No voy a entrar a debatir sobre si los textos que ¿denuncian? siete ciudadanos ¿anónimos? son constitutivos de delitos. Creo que una lectura reposada de los mismos nos dan una respuesta contundente. Ni siquiera me voy a molestar en criticar el oportunismo político de ideologías y partidos políticos marginales en la sociedad leonesa, que no se representan ni a ellos mismos. Allá ellos con su compromiso moral con los leoneses. Pero si voy a ejercer mi más rotunda condena y el mayor de mis desprecios a los medios de comunicación que han participado en un linchamiento público sin precedentes en la historia de la Transición leonesa. Los medios que han olvidado que un Estado de Derecho la presunción de inocencia está garantizada y que sólo el poder Judicial es el encargado de sentenciar quien es culpable y quien no. Al contrario, han afirmado tajantemente que existe un delito, que Abel Pardo es nazi, que el leonesismo es nazi y que el entorno es nazi. Todo ello sin que un sólo juez se haya pronunciado. Y yo, como militante del leonesismo, como ciudadano de un Estado de Derecho y con nombre y apellidos, me posiciono a favor de la democracia, del respeto a los inalienables derechos individuales y alzo mi voz para denunciar una infamia que, espero, se les vuelva en contra. Xuan Getino Benavides Militante de la Unión del Pueblo Leonés y Conceyu Xoven