martes. 05.07.2022

Editorial | El descontento del mundo rural se hace evidente en Madrid

Vecinos del medio rural de todo el país volvieron a escenificar ayer en Madrid su hartazgo contra unas políticas que consideran atentatorias contra su modo de vida y de las que se sienten absolutamente al margen. Con mayor o menor representación, en la manifestación convocada ayer no faltó ninguno de los sectores que se consideran, por un lado, agraviados por decisiones amparadas en argumentos que creen radicales y ajenos a los usos tradicionales del campo y, por otro, ignorados en cuestiones en las que necesitan imperiosamente que las administraciones públicas se pongan de su parte. Productores de leche que siguen vendiendo por debajo de los costes de producción, ganaderos que se sienten amenazados por la protección del lobo y atacados por un Gobierno que les pone a los pies de los caballos, agricultores que se ven acosados por las políticas conservacionistas del agua y las exigencias de la PAC verde, cetreros, criadores de perros, cazadores... los lemas que hilvanaron las pancartas de la protesta dejaron bien claro que el descontento existe y que seguirá creciendo si no se les tiene en cuenta a la hora de adoptar decisiones que les involucran directamente. Los partidos de la oposición no perdieron la oportunidad política de ponerse de su lado, como ya habían anunciado representantes del PP, Ciudadanos o Vox. No fue así en el caso del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) que se dio directamente por aludido y desechó la ocasión para tender la mano y sacar a relucir la empatía que sí exhibe con otros sectores. En un comunicado, el departamento de Teresa Ribera se limitó a definir las pancartas como ‘eslóganes populistas’ y a airear las mil veces vendidas 130 medidas para el Reto Demográfico. El Ministerio de Agricultura, al menos, prefirió quedarse callado. En cualquier caso, no hay visos de que el Miteco haya tranquilizado a nadie. La protesta que se está preparando para el día 20 de marzo, encabezada por las principales organizaciones agrarias del país, promete ser mucho más contundente y no parece que haya nadie con luces suficientes para templar gaitas.

Editorial | El descontento del mundo rural se hace evidente en Madrid