Caminos divergentes de las ‘dos’ Españas
Las estadísticas son tozudas y de manera reiterada prueban los dos caminos por los que avanza la sociedad española y que son cada día que pasa más divergentes. Esa España de la despoblación, del envejecimiento y de la emigración en busca de oportunidades contempla como la otra sigue mejorando sus balances. El cierre del desempleo de 2024 evidencia que la situación en lugar de corregirse se agrava con una permanente aceleración que dinamiza unos espacios concretos, mientras otros, especialmente en el oeste y noroeste, se hacen un poco menos sostenibles cada año que pasa.
En la provincia de León ayer se puso en claro a que bando pertenece con el balance del desempleo y la pérdida de trabajadores. El enésimo varapalo, que no debería sorprender a nadie. Pero que puede servir de argumentario para mostrar que es más necesaria la llegada de revulsivos. Parece claro que no es suficiente con los polos que se han promovido en asuntos como las nuevas tecnologías, la biofarmacia, la logística o el turismo. Si León quiere encarar el futuro con garantías precisa de un motor capaz de recuperar mucha actividad como lo fue la minería y la generación de energía eléctrica en las térmicas. Las estaciones llenas estos días de jóvenes prueban que la diáspora es una sangría que debe parar.