La guerra del tren que ‘retrasa’ a León
El objetivo de conseguir una Europa sin fronteras es un reto que, en el fondo, choca con múltiples obstáculos. Los países mantienen un proteccionismo en incontables aspectos que propicia que la liberalización avance a un ritmo lamentablemente lento. España y Francia viven una guerra a la hora de facilitar la entradas en sus vías de otras compañías ferroviarias. Desde el Ministerio de Óscar Puente se acusa al vecino galo de torpedear por todos los medios a su alcance que Renfe llegue con sus servicios a las estaciones de París. Y desde Ouigo, la filial de la SNCF francesa que opera en las vías de Adif, se lamentan los constantes problemas que sufre y las complicaciones para poder ampliar sus destinos. España también ha acusado reiteradamente a Francia de bloquear su paso hacia Europa al ralentizar las obras necesarias para disponer de accesos de alta velocidad que, tanto desde el País Vasco como desde Cataluña, precisan que París haga las obras en su territorio para dar continuidad a las vías. Y en todo este conflicto llegan las víctimas colaterales, en este caso con estaciones como la de León, a las que no han llegado aún los trenes low cost de las compañías privadas con participación extranjeras como consecuencia de estas batallas que libran los gobiernos. Ahora se auguran avances.