Dolor unánime en la inesperada despedida de Cacha
La noticia del fallecimiento de Manuel Carlos Cachafeiro generó ayer tanta sorpresa como profundo pesar. Todos los medios de comunicación de la provincia abrieron espacios para reconocer a un personaje que era mucho más que un periodista. Pintor, coleccionista, investigador, escritor, experto en tauromaquia... vivía intensamente pendiente de los detalles. De esos flecos que genera la vida y sus realidades, y que a la mayoría les pasan desapercibidos. Al delegado del Diario de León en El Bierzo le falló el corazón, ese que aplicaba al máximo a todas sus aficiones —que eran muchas— y a su gran pasión: sus hijos Cayetana e Isaac. Cacha, heredero de la tradición minera de La Robla, le llevó su trabajo a vivir en la capital leonesa y en los últimos tiempos en Ponferrada, facilitándole una visión de las cosas para entender mejor el daño de ese lazo del Manzanal tan presente en sus escritos reivindicativos.