Labor social de la educación profesional
El centro Don Bosco acogió ayer una actividad que mostró la cara más solidaria de la educación. Presentó una aplicación que servirá de dosificador de medicamentos, que ha sido diseñado por los alumnos de Formación Profesional de este centro. Supone un avance que facilitará una mejora en la calidad de vida de muchas personas. Y también genera un avance en un campos fundamental, como es el inculcar un sentido de la solidaridad y del compromiso social en los chavales. Que perciban directamente que las cosas en las que se afanan consiguen metas concretas y que redudan en beneficios para la sociedad. Los intentos para conseguir que los jóvenes sean conscientes de las realidades de su entorno se ha hecho especialmente presente en este proyecto que ha surgido de la pregunta planteada a la asociación Alzheimer León sobre las necesidades que tienen personas mayores o con alguna discapacidad. De este interés se ha llegado a esta aplicación que es obra de un grupo de alumnos de la FP básica del grado de Electricidad y Electrónica de Don Bosco. El dosificador automático sirve para ayudar a esas personas mayores en la gestión de sus medicinas, al recordarles cuándo deben tomarlas con una adaptación visual y sonora para paliar las limitaciones de oído y vista que puedan tener.