Torpe y soberbio acoso a la hostelería
La ordenanza del Ayuntamiento de León que pretende poner orden en el despropósito heredado de la pandemia con las terrazas de los bares se está convirtiendo en un desatino aún más esperpéntico. La incapacidad del equipo de gobierno que lidera José Antonio Diez para gestionar los expedientes que la nueva normativa exige no ha impedido que la máquina inspectora (a la espera de ver si también la sancionadora) se ponga en marcha. Así las cosas, son multitud los bares de la capital que han presentado sus solicitudes, pero no han recibido aún respuesta ni han conseguido las autorizaciones solicitadas. En cambio la ordenaza se aplica, y la Policía Local obliga a locales que están a la espera de que en los despachos municipales les resuelvan sus papeles a que retiren las terrazas que tienen argumentadas. Lo hacen además con especial ahínco en el casco histórico de León. Y asfixian a los negocios obligándoles a retirar las terrazas (que tienen solicitadas pero no autorizadas por la inoperancia municipal) justo cuando llega el buen tiempo y los clientes quieren estar en la calle. En pleno arranque de las fiestas patronales de la ciudad. El sector reclama flexibilidad al menos hasta que los expedientes se tramiten. Que su supervivencia no se vea en peligro por un inexplicable caos administrativo.