La Junta palía el olvido del Estado con la ELA
El esfuerzo ingente realizado por los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) dio frutos y forzó al Gobierno a aprobar una ley sobre esta enfermedad hace ahora ocho meses. Abría el imprescinble camino para habilitar ayudas públicas para unas personas que precisan asistencia en todo. Pero aquello quedó en nada y el tiempo sigue pasando sin que se ponga en marcha la cobertura legal que active de manera real las líneas de financiación que se anunciaron. Por ello, la Junta da un paso al frente y amplía su cobertura hacia estas personas con un convenio que fue firmado ayer con la asociación Elacyl. La Consejería de Familia realiza así una labor a costa de sus propios recursos para tapar la terrible injusticia que mantiene el Gobierno a pesar de los reiterados avisos que recibe casi a diario. El problema de la ELA es una herida sangrante para la sociedad y resulta injustificable que margine a estos enfermos dentro de un sistema estatal que no puede dejar de atender a las personas con aquello que sea necesario para garantizar unos mínimos de calidad de vida. La dependencia tan grave que tienen los pacientes con ELA no puede obviarse por más tiempo. El paso dado por la Junta es loable pero la demanda tiene que seguir alta y clara contra el Gobierno.