Una plaza Mayor no es la extensión de un negocio
La finalización de las obras en la plaza Mayor de León, aunque con retraso, devuelve a la ciudad un espacio clave del casco histórico. Con los pavimentos renovados, sustituyendo la deteriorada piedra caliza por granito más resistente, se resuelve el deterioro causado por el aparcamiento subterráneo de 2002. Pero esta reapertura debe ser más que un cambio estético: es una oportunidad para repensar el uso de este espacio público. La hostelería, vital para la economía local, no puede seguir monopolizando la plaza con terrazas que limitan el espacio. La plaza Mayor debe ser un lugar de encuentro inclusivo, no una extensión de negocios privados. Urge ahora una regulación que equilibre los intereses comerciales con el derecho de todos a disfrutar de este enclave.