Medidas valientes para convivir con el oso
La trágica muerte de un joven ganadero de Laciana por un infarto tras presenciar los enormes y reiterados daños del oso en su granja pone en evidencia una crisis que no puede seguir ignorándose. Los osos muestran comportamientos cada vez más inusuales: irrumpen en cuadras, matan animales sin consumirlos y se adentran sin temor en núcleos urbanos. La conmoción en el valle de Laciana no es solo por la pérdida de un vecino, sino por el miedo y la incertidumbre que se han instalado entre ganaderos y habitantes. Las administraciones deben hacer de una vez planes de gestión que incluyan indemnizaciones justas y garantizar la seguridad de las personas y la sostenibilidad de sus medios de vida. La convivencia con el oso es posible, pero exige decisiones valientes y urgentes.