La paradoja energética de León
León emerge como un ejemplo paradigmático de ironía histórica. Esta provincia, que ha sido durante décadas uno de los pulmones energéticos de España aporta más electricidad al sistema nacional que muchas otros territorios. Sin embargo, su propia red eléctrica se encuentra en un estado de colapso crónico, incapaz de absorber nuevos proyectos industriales, urbanísticos o incluso más fuentes de generación «verde». Es la paradoja perfecta: León ilumina al resto del país, pero su economía se apaga por falta de capacidad en las redes. Este sinsentido no solo frena el crecimiento local, sino que cuestiona la coherencia de las políticas energéticas nacionales. El panorama es desolador: Iberdrola, con 76 nudos de conexión tiene la mayoría saturados al cero por ciento. En la capital leonesa, no hay ni un megavatio disponible para nuevos proyectos; solo quedan migajas en áreas como Cistierna o Puente Almuhey. UFD no anda mejor: de sus 57 nudos, el 47% está agotado y en los más relevantes la saturación alcanza el 80%. Sus redes sirven a núcleos vitales como Villadangos del Páramo, Astorga o Ponferrada, pero no pueden expandirse. Endesa lo dice claro: capacidad disponible cero. En resumen, León no puede enganchar más clientes sin un refuerzo urgente de la infraestructura. Poco más que decir.