Cerco a la violencia vicaria en sus mil formas
La integridad de la infancia crece en preocupación. El Gobierno ha dado ayer un avance significativo con la nueva norma, pionera en Europa, que define y tipifica como delito autónomo la forma de violencia de género que busca infligir sufrimiento a las mujeres a través del daño a sus hijos o seres cercanos. Es un reconocimiento tardío. Este año, en León se han registrado 41 casos de agresiones de padres hacia hijos. Todas encajan estrictamente en la categoría de violencia vicaria, reflejan patrones de control y daño indirecto que esta ley busca atajar. En un momento en que la sociedad debe rechazar cualquier forma de dominación, esta ley invita a una reflexión colectiva: proteger a los niños no es solo un deber legal, sino un compromiso ético contra el ciclo del sufrimiento.