San Marcos exige analizar su propuesta
El reto del Parador de San Marcos ya no es únicamente el proyecto final que defina a uno de los contados establecimientos de cinco estrellas de la empresa hotelera nacional, sino analizar a fondo qué ofrece y qué resultados cosecha. Cómo es posible que un alojamiento emblemático, recién remodelado, ubicado en un destino turístico de creciente interés, y en el norte que los viajeros buscan cada vez más como ‘refugio climático’, no haya sido capaz de coger la ola de ocupación creciente que en julio y agosto ha bendecido a los paradores de interior y del norte sobre todo. Cómo es posible que los paradores de Tordesillas y Benavente hayan liderado la ocupación a nivel nacional con un lleno total, que en los establecimientos del norte se haya superado el 90% de ocupación, y que el hostal haya tenido más del 20% de sus plazas vacías. La misma situación que en Villafranca del Bierzo, donde habrá que analizar la repercusión de los atroces incendios forestales (en este caso ese casi 80% de ocupación se antoja incluso buen dato).
Paradores apunta el cambio en las preferencias de los viajeros, y presume de ser «motor de cohesión territorial» con su cadena. Una oferta que dice competitiva. No lo es tanto en el hostal de San Marcos, si no logra llenar ni su menguada oferta de habitaciones en este escenario.