Una fuente de gasto innecesaria
La fuente de la glorieta de Pinilla será demolida y redecorada. Todo después de que hace 21 años la insistencia de UPL superara las reiteradas quejas vecinales. En aquel momento, el Ayuntamiento de León decidió levantar un símbolo de desarrollo urbano en uno de los barrios más populosos de la capital. Hoy, la misma formación que impulsó la construcción de la fuente apoya su derribo. No será nada baladí al tratarse de una estructura de hormigón armado que ocupa 1.800 metros cuadrados y que en su día costó 220.000 euros a las arcas municipales. En su lugar se instalará un ajardinamiento y una escultura con un presupuesto total que asciende a 150.000 euros, financiados en este caso como concesión a la UPL a tenor de los acuerdos postelectorales. ¿Es esto un derroche? La respuesta no es fácil. La capital ya tiene grandes retos como la suciedad de sus calles, la despoblación o la revitalización del casco histórico, por lo que gastar en revertir errores pasados es innecesario. Como lo ha sido durante años desoír las criticas vecinales hacia el diseño desproporcionado de la fuente, el ruido constante del agua y los motores —cuando funcionaban— y la factura eléctrica de 1.500 euros mensuales que, con el tiempo, han transformado una simple fuente en el paradigma de una mala gestión.