La demanda de pisos agita el olvido
Las grúas que evidencian el dinamismo de la actividad inmobiliaria han vuelto a dibujarse el horizonte de la capital leonesa. No con la intensidad con la que se vivió el momento previo al estallido de la burbuja de la construcción en la crisis desatada a partir de 2008, pero sí de forma que evidencia que en la capital, aun estando muy lejos de las tensiones de precios y necesidades imperiosas de pisos de las grandes ciudades, el ladrillo vuelve a ser visto como una gran inversión.
Tal es el movimiento que incluso en las bolsas de suelo estancadas durante años en el corazón de la ciudad se mueve ficha para recuperar la agilidad y poner en el mercado nuevas promociones inmobilarias. Es así en el caso de la expropiación en Los Osorios, enredada en el 'banco malo', dependiente de la parálisis de la Sareb en todos estos años, y que parece que comienza a ver la luz de un desarrollo en el que está implicada la apertura de nuevas calles que mejoren el tráfico en la zona.
Igual en el triángulo del descampado de Carrefour, anclado en una parsimoniosa tramitación que ahora aborda nuevos pasos. Más de 250 pisos, la mayor parte de ellos a régimen de precio público, que cerrarán la herida de un desolado solar. El mercado manda, también en el impulso público de los proyectos.