Ni lo público se libra de la plaga okupa
El conflicto derivado de las okupaciones es una de las grandes preocupaciones de la sociedad. Probablemente por esa sensación de impotencia que genera en las víctimas, y que se transmite a la ciudadanía, especialmente a la que vive en los barrios con mayor propensión a sufrirla. En León, somos todos víctimas de algún modo de la situación que tiene el Laboratorio Agropecuario, donde está prevista la instalación de servicios públicos esenciales como son la nueva Oficina de Empleo, con el Ecyl y el Sepe.
La Junta asegura que no puede avanzar en sus planes por la okupación del edificio, que está pendiente de decisiones judiciales. Probablemente habría que plantearse el conflicto en origen, sobre la situación que se ha mantenido en el tiempo y que tanto perjuicio y molestias ha generado a los vecinos de el Puentecilla. Han pasado muchos años desde que allá por 2011 fueron los activistas del 11-M los que reventaron las puertas de un inmueble que ha sido un permanente foco de conflictos. Ahora, urge reclamar soluciones urgentes y plantear la necesidad de que la ley sea eficaz de una vez por todas en caso así. Parece que el Laboratorio Agropecuario da la razón a los que avisan que el conflicto sigue abierto sin esa agilidad en las desokupaciones que tantas veces se ha vendido.