Lo excepcional llega ya al 25% de alumnos
Una de las aportaciones de la polémica Lomloe —enésima reforma educativa puesta en marcha en este país— abrió la posibilidad, con un carácter excepcional, de que se obtuviese el título de la ESO (enseñanza educativa secundaria) sin haber alcanzado el aprobado en todas las asignaturas. En principio, los expertos recomiendan que se faciliten herramientas a los profesores y a los directivos de los centros para poder adaptar los requisitos a la realidad que viven los alumnos. Para algunos escolares se abría la posibilidad de conseguir un título que puede ser determinante a la hora de desarrollar su vida laboral en unas mejores condiciones. O incluso se facilita el camino para seguir cursando estudios en un futuro. Pero lo que debería ser una vía aprovechada para determinadas circunstancias personales se ha convertido en una especie de canal B para alcanzar la titulación. Una vía que permite una picaresca de apostar por dejar abandonadas algunas materias con total conocimiento. Se anima de algún modo a buscar la picaresca y a introducir una posibilidad de reducir los mínimos, generando una evidente injusticia hacia el resto de alumnos que sí cumplen en tiempo y forma con todos los requisitos previstos para ganarse el título de secundaria.