Inseguridad en el camino digital
El nuevo retraso en la entrada en vigor del sistema de facturación Verifactu, con el que Hacienda pretende acabar con el fraude en las cuentas de las empresas (la famosa ‘caja B’), supone un alivio para muchos pequeños negocios que en este tiempo no han podido o querido adaptarse a las nuevas exigencias, pero implica también un traspié para muchos otros, la mayoría, que desde hace meses viene dando pasos para cumplir con la normativa exigida. Es cierto que en un ecosistema empresarial marcado por una inmensa mayoría de micrpymes las transformaciones son más difíciles de implementar, y ahí debe centrarse el gran esfuerzo de la Administración. Lo que no es de recibo son los continuos cambios de criterio y plazos, que dibujan un escenario de incertidumbre en el que la economía se mueve mal.
El futuro sistema de facturación implica adaptarse a otro trámite burocrático, y eso nunca sienta bien a las pequeñas empresas, pero es también un paso indispensable en la tan cacareada meta de la imprescindible digitalización. Avances que no pueden convertirse en palos en las ruedas de la competitividad de los negocios. Los empresarios calculan que las pymes leonesas han invertido alrededor de 20 M€ en adaptarse a las exigencias de Verifactu. Si no hay marcha atrás, Hacienda no debería contraprogramarse continuamente.