Faltan medidas para frenar los atropellos
El vuelco que ha dado la ordenación del tráfico en la capital leonesa, con no pocas polémicas y tropiezos, no ha servido para lo que tenía que ser uno de sus objetivos fundamentales: reducir el número de atropellos que se producen en la ciudad, más de un centenar cada año. Es cierto que la responsabilidad aquí está repartida entre conductores y peatones, tan cierto como que repetidamente se han aprobado medidas municipales que pasan por sancionar también a quienes a pie ponen en peligro su seguridad y la de los demás, y nunca se han llevado realmente a cabo. Son impopulares, y la concienciación de cada ciudadano es la única medida eficaz para frenar este índice de siniestralidad. Pero a pie, como en coche, frente a los irresponsables, firmeza.