Cuando ya son hábito las malas prácticas
La gestión del alcalde José Antonio Diez viene marcada por una reiteración de polémicas, gestos soberbios y decisiones que acaban generando un claro perjuicio a las arcas municipales. Son años en el Ayuntamiento de León marcados por las sentencias judiciales y por los pronunciamientos de todo tipo de entidades y colectivos poniendo en evidencia una clara falta de diálogo con los implicados en los distintos asuntos, unas acciones trazadas para sobrellevar y tapar errores huyendo hacia adelante, y por fallos y polémicas claras, que llevan a rectificaciones más o menos encubiertas, pero sin llegar a admitir nunca los desaciertos o dando unas explicaciones que resultan exigibles a cualquier cargo público.
Tras el último varapalo judicial en torno a la gestión desastrosa sobre los recibos de la basura, que derivarán en un agujero en las cuentas del Ayuntamiento, ahora se conoce que también se ha actuado ‘forzando la ley’ buscando atajos para paliar los conflictos suscitados a pesar de los avisos de los técnicos que asesoran al Ayuntamiento. En el caso de la empresa que se ocupa del control del tráfico y de las cámaras se repite ese guion de prórrogas para parchear en esas privatizaciones que tanto gustan al alcalde Diez.