El Órbigo precisa un plan de futuro sin dilación
Quizá resulta extraño hablar en estos momentos de las graves complicaciones que genera la carencia de agua. Pero no debería obviarse que la realidad presente y futura es preocupante. Hay comarcas que tienen graves déficits, y también que las tendencias pasan por unas complicaciones crecientes si se atiende a las previsiones que auguran una mayor desertización de toda la Península. Vivimos un momento en el que se cuestiona a las administraciones al dejar las cosas aparcadas durante demasiado tiempo. Cabe esta crítica sobre la situación del Órbigo, con la Confederación Hidrográfica del Duero enredada en dudas y estudios sin avanzar, como debería, en el establecimiento de un plan que tenga como bases las necesidades reales y el menor impacto ambiental posible.