El campo tiene agua pero también costes al alza
El invierno ha sido especialmente lluvioso y eso facilita al campo unos recursos más que notables para evitar problemas en el uso del regadío, que se inicia estos días. Es la cara amable para un sector que afronta una campaña marcada también por el incremento de los costes en asuntos fundamentales como son los combustibles y los fertilizantes. El conflicto bélico, que ahora parece que entra en un alto el fuego, ha generado una inestabilidad en los mercados y en el transporte internacional de mercancías que sume al campo en una crisis de ausencia de certidumbres. Asaja lo explica de manera clara: lo que compramos sube mucho y lo que vendemos no. Un sector que vive una crisis especial es el remolachero, con raíz aún sin arrancar y otra en montones a la espera de su transporte.