Explicaciones en el escándalo del carbón
La pérdida de vidas humanas en la minería ha sido una reiterada tragedia, a lo largo de la historia, que ha dejado cicatrices de dolor en muchas familias y pueblos de las cuencas del carbón. Ahora, han tenido que producirse de nuevo accidentes mortales —con víctimas de la provincia— para que aflore que sí existía actividad extractiva, parece que de manera ilegal, que se mantenía en algunas explotaciones de carbón del Principado de Asturias. Cuanto más se conoce sobre el asunto más duro resulta todo. Una vez más se percibe esa ingente injusticia que se ocasiona desde la inacción, desde los que miran para otro lado —teniendo competencias para evitar males conocidos— para no complicarse las cosas. La tragedia en Cerredo hace un año ha teñido de sangre de nuevo la sociedad. Más vidas perdidas en los tajos de los pozos, incluso después de haber cobrado subvenciones, pagadas con el dinero de todos, para compensar los cierres de las minas. Resulta inevitable exigir claridad sobre lo ocurrido. Que se expliquen todos los detalles y que se depuren responsabilidades. Frente a otros accidentes sobre los que tanto ruido se hizo, por ejemplo desde los sindicatos, ahora se ha afrontado lo ocurrido con un silencio vergonzante, que hace cómplices por omisión, de toda esta injusta aberración, a los que miran para otro lado.