El campo leonés clama ayuda
Un castigo detrás de otro. A las dificultades que atraviesa el campo leonés por las dos guerras sucesivas, la de Ucrania y la de Irán —que han mermado su capacidad económica, elevado los costes de producción por la subidad imparable de los componentes necesarios para la producción y disparado el precio de los combustibles— se une ahora la fatalidad atmosférica.
Las tormentas de pedrisco y agua han arruinado 3.400 hectáreas de producción agrícola en la provincia en diez días. Especialmente virulentas las granizadas del 27 de abril y del 2 de mayo. La campaña de cereales de este año, anuncian, amenaza con ser la más cara de su historia y la menos rentable debido al alza de costes por la guerra de Irán, que no cubren los bajos precios, y el encarecimiento de fertilizantes y del carburante ha disparado los gastos del cultivo, pero los precios para el productor están por debajo del nivel de rentabilidad.
Los agricultores reclaman una política nacional clara y planes de contingencia contra el cambio climático porque en el origen de los perjuicios está el calentamiento del terreno combinado con la entrada de borrascas. Y anuncian movilizaciones la próxima semana en la Comunidad y en Estrasburgo.