Deterioro de Correos al faltar personal
La céntrica avenida General Vives de Ponferrada acogió ayer una nueva protesta de los trabajadores de Correos. Hace pocos días fueron los carteros de Bembibre los que alzaron la voz por la carencia de personal que, desde hace tiempo, se ha convertido en la norma habitual en la compañía del Estado. Se está agravando hasta niveles extremos un problema conocido que tiene efectos directos en múltiples frentes. Sobre los propios trabajadores, que tienen que cubrir incluso el triple del espacio que les corresponde. Pero también se perjudica al conjunto de la sociedad, al degradar un servicio público muy necesario y con una repercusión notable. Hace pocos meses fueron los ayuntamientos rurales de la provincia los que alzaron la voz por ese deficiente reparto que provoca daños tan graves como la llegada de citas —por ejemplo de médicos o de instituciones públicas— ya caducadas.
Es cierto que los problemas de Correos arrancaron hace tiempo. Frente a lo que fue durante décadas un modelo ejemplar, poco a poco las cosas fueron a peor. Ese redujo la actividad, con la irrupción con mucha fuerza de empresas privadas, lo que mermó los ingresos de la compañía pública. Pero, según denuncian los sindicatos, el estrangulamiento es insostenible.