Globalizado también el daño económico
El mundo vive una situación convulsa, por una acumulación de episodios que están siendo provocados desde las grandes superpotencias. Primero, fue el ataque de Rusia contra Ucrania. Y después la llegada de Trump a la Casa Blanca, con sus polémicas políticas de chantaje a golpe de arancel, recuperando viejas batallas comerciales que parecían superadas, y con una guerra contra Irán que complica el tráfico internacional de una materia primera fundamental, el petróleo. Todo ha cambiado y la mejor prueba reside en esos afanes en todos los países para la promoción de industrias de guerra, otro asunto que era impensable hace apenas unos años. El llamado ‘efecto mariposa’ de todo esto se extiende por el Planeta y acaba generando unos escenarios inciertos que hacen buena la máxima que establece que el dinero siempre es cobarde. El tráfico internacional de mercancías se ha complicado y también hay inversiones que no terminan de hacerse realidad. El último balance publicado en la provincia de León establece una reducción tanto en importanciones como exportaciones. El daño al tejido exige audacia e imaginación para competir mejor. La irrupción con fuerza de la inteligencia artificial, que incluso es comparada con la revolución industrial, también ayuda a esa globalización... de la incertidumbre.